La tipología de María y el Arca de la Alianza es hermenéuticamente correcta

Anteriormente escribí algo concerniente a este tema en respuesta a un apologista protestante estadounidense. En ese artículo abordé los contraargumentos a las pruebas bíblicas que algunos apologetas católicos —tales como Armstrong y Hahn— habían dado a favor de este paralelismo. Ahora, en esta entrada, daré mis puntos de vista hermenéuticos a favor de esta tipología tan apelada por los católicos.

Primero entendamos: ¿qué es la tipología? La tipología debe definirse como el establecimiento de conexiones históricas entre determinados hechos, personas o cosas (tipos) del Antiguo Testamento y hechos, personas o cosas semejantes del Nuevo (antitipos).1

Los tipos y antitipos tienen ciertas características:

  • Son realidades históricas que se corresponden. Quiere decir que, si falta el carácter de realidad objetiva en el antitipo, ya no tenemos un caso de relación auténticamente tipológica. (p. ej., la victoria de David sobre Goliat no es un tipo del carácter moral cristiano). 
  • Entre el tipo y el antitipo debe haber un punto importante de analogía. Esto quiere decir que a pesar de muchas disimilitudes que pueda haber entre uno y el otro, si hay un punto de analogía destacado el antitipo será perfectamente válido. Por ejemplo, Jonás es un tipo de Cristo —según Mateo 12:40—, pero su analogía se establece únicamente por la permanencia [de Jonás] en el vientre del pez por tres días y tres noches con la sepultura de Cristo por tres días y tres noches, y después la salida [de Jonás] y su resurrección [de Cristo]. Sin embargo, las disimilitudes se hacen notar en el carácter moral que ambos tenían. Aunque las tipologías se usan especialmente como ejemplo de la conducta moral cristiana, aquí Jesús no se centra en eso sino en otro aspecto destacado de la vida de Jonás.
  • El tipo siempre tiene un carácter predictivo y descriptivo. Como se dice en dos ocasiones «es sombra de lo que ha de venir» (Col. 2:17; He. 10:1). Póngase de ejemplo los sacrificios expiatorios del Antiguo Testamento con relación al sacrificio de Cristo. Aquello era sombra de lo venidero y las descripciones de las acciones del pasado aplican de manera aún más perfecta a Cristo.
  • Los tipos, avalados por el N.T., se refieren a lo más sobresaliente de la persona de Cristo o de su aplicación a la experiencia cristiana. Esto no quiere decir que no podamos sacar otros tipos del Antiguo Testamento para corroborarlos con el Nuevo. Sino que nos previene de la búsqueda de insignificantes antitipos; fijando mejor nuestra atención a las grandes doctrinas.
  • En todo tipo debe distinguirse lo verdaderamente típico de lo accesorio. Si un objeto en su conjunto es un tipo, no debe deducirse que cada una de las partes tiene también su propia entidad típica.
  • El tipo es determinado por Dios mismo. Responde al programa de la revelación establecida de Dios desde el principio con visión global desde la historia de la salvación.

Me parece que la tipología de María-Arca es consistente con cada una de las características expresadas.

En la característica (1) se dice que la tipología es una realidad histórica que se corresponde. Y sabemos que el Arca de la Alianza fue una realidad objetiva en el antiguo Israel tanto como María lo fue en el pueblo judío contemporáneo a Cristo y los apóstoles. Además, el relato histórico de 2 de Samuel 6, parece correspondiente a lo narrado por San Lucas en el primer capítulo de su Evangelio sobre el acontecimiento de la visita de María a su prima Isabel —esto ya lo defendí anteriormente en el artículo ya mencionado—. En la característica (2) se nos pide que entre el tipo y el antitipo se encuentre un punto importante de analogía. Y me parece que lo hay. Una de esas analogías es que, así como el Arca de la Alianza llevaba la Palabra de Dios inscrita en piedras, María llevó en su vientre al Verbo de Dios encarnado. Otra interesante analogía es que el Arca contenía la urna llena de maná del desierto; en el N.T. Jesús pone como ejemplo este maná pareciendo ser un tipo de Él, el pan vivo que descendió del cielo (Jn 6:30-35).

¿Qué podemos decir de la tercera característica? Esta dice que el tipo debe tener un carácter predictivo y descriptivo. Y me parece que lo tiene. María describe perfectamente al Arca de la Alianza del A.T., y no me parece necesaria una descripción o predicción explícita en las Escrituras para aceptarlo. Ya que, según algunos hermeneutas, tenemos «luz verde» para encontrar tipos en personas, cosas o acontecimiento del Antiguo Testamento sin que hallemos pie en el Nuevo para hacerlo. Tal es el caso del acontecimiento entre Abraham e Isaac, cuando el Señor le pide a Abraham que entregue a su hijo en sacrificio (Génesis 22:1-8), parece ser un buen tipo a lo que hizo el Padre en el Nuevo Testamento por amor a nosotros (Juan 3;16). Entonces estas interpretaciones son admisibles siempre y cuando tengamos prudencia al hacerlas y no caigamos bajo el método de alegorización de las Escrituras.

Sobre la característica (4), como dije, no se nos prohíbe buscar otros tipos en el A.T., pero se nos recomienda que fijemos nuestra mayor atención en la persona de Cristo y la experiencia cristiana, así como en las doctrinas importantes del cristianismo. Aquí se debería preguntar si en verdad el paralelismo entre María y el Arca conlleva a alguna doctrina importante para los cristianos (como la Inmaculada Concepción) o si tiene correlación con la persona del Hijo, y me parece que es correcto. Pienso que a un cristiano le debería parecer importante la dignidad del Señor Jesús y esta dignidad se ve exaltada por su nacimiento de una madre incorruptible (si el paralelismo es correcto, María sería incorruptible tal como el Arca fue hecha de madera [de acacia] incorruptible —Ex. 25:10—). Lo cual nos llevaría a aceptar el dogma de la Inmaculada Concepción o, al menos, el de la impecabilidad personal y/o venial de María durante la concepción de Cristo y su nacimiento.

Pasando al punto (5) se nos plantea que debe hacerse una distinción entre lo típico y lo accesorio. Es decir, que el hecho de que determinado tipo sea verdadero no implica que sus partes representen a otro tipo de realidades extrínsecas a lo que el tipo principal representa.

En primera instancia podría objetarse que para llegar a la conclusión de que María es el antitipo del Arca de la Alianza, se les dan tipologías a las partes del arca —como a las piedras labradas un tipo de Cristo (al igual que el maná) y al material de la madera un tipo de la incorruptibilidad de María— para llegar a esta conclusión y, a su vez, esto iría contra el quinto punto establecido. Pero en realidad esto no es lo que dice la quinta característica. En su explicación estricta se dice que «porque un objeto en conjunto sea un tipo, no se deduce que sus partes también tengan una propia entidad típica. Pero las tipologías de las piedras labradas y el maná —con Cristo—, no se infieren a partir de la tipología del Arca con María pues, a lo menos, el maná sí parece tener una declaración implícita en el Nuevo Testamento que nos hace pensar que es un tipo de Jesús (léase todo el capítulo de Juan 6) y la analogía de la incorruptibilidad del Arca con la de María, se hace verdadera sí y sólo sí María es verdaderamente incorruptible, lo cual se probaría a través de otros pasajes.

Por último, el punto (6) nos dice que el tipo es determinado por Dios mismo. ¿A qué se refiere con esto? Quiere decir que no son las fantasías humanas quienes dicen qué es un tipo y qué no, pues los tipos entran en el programa histórico de la salvación, lo cual se cumple en María. Lo que este punto sugiere es no meternos a la alegorización ya que resulta ser un método casi inútil en algunos casos. Este principio herméutico hace que las Escrituras, en virtud de su contenido histórico y sus textos que a veces son explícitamente literales, deba interpretarse de ellos sacando un significado distinto, oculto a simple vista, pretendidamente más rico y profundo. Pero en esta tipología (María-Arca) no parece estarse implementando este título. Ergo, sería falso —en caso de que se sostuviera— que la tipología María-Arca no cumple con la sexta característica de las tipologías.

REFERENCIAS:

[1] José M. Martínez, Hermenéutica Bíblica, Editorial CLIE. pág. 176

Nota: Las caracteristicas de las tipologías anteriores, y toda la metodología e información hermenéutica mencionada, fue extraída del libro ya citado de José M. Martínez

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